Terracultura
Informacíón sobre Helicicultura. Actividades productivas
rentables relacionadas con la cria de caracoles, Helix
Aspersa, caracoles de jardín, caracoles silvestres
Cría de caracoles
El
"caracol común de jardín" tuvo en nuestro país una amplia
dispersión geográfica, pués al arribar de Europa no tenía
enemigos biológicos que dificultaran su reproducción,
inicialmente prosperó con facilidad, luego ante la aparición
de depredadores, ante la aplicación de pesticidas en el
campo y babocidas en la ciudad, y ante la roturación del
suelo para la siembra que destruían sus nidos, entró en un
franco retroceso.
No obstante, es una variedad que en las zonas propicias del
país, existe en abundancia.
CONCHA
(caparazón):
El caracol aspersa tiene su concha cuasi esférica, de 20 a
35 mm. de alto y de 25 a 40 mm. de largo, de color marrón
claro o marrón verdoso con bandas en espiral de color
jaspeado más oscuro. En ellas a veces se pueden distinguir
nervaduras transversales que evidencian los períodos de
hibernación por los que ha pasado el ejemplar (es como los
anillos de los árboles que permiten contar sus años).
La caparazón sirve como defensa ante las agresiones del
medio ambiente (viento y sol) y también contra los
depredadores.
Su composición es en un 98% de sales minerales,
fundamentalmente de carbonato de calcio, que el caracol debe
sintetizar de la alimentación y que en caso de faltarle
retrasará su crecimiento.
Mientras los caracoles jóvenes tienen una concha blanda, que
les permite continuar con su crecimiento, los caracoles
adultos forman un engrosamiento del borde llamado "peristoma"
que lo refuerza con una nervadura que es un depósito
calcáreo. Este labio queda vuelto hacia arriba y afuera, y
permite detectar a los ejemplares adultos aptos para la
reproducción.
CUERPO:
El cuerpo está formado por un pié (que es la parte visible
cuando el caracol se desplaza) y una masa visceral que está
protegida dentro de la concha.
En el pie se distingue la cabeza, donde hay 4 tentáculos,
dos oculares que le permiten percibir luz y bultos, y dos
táctiles.
En la cabeza de distingue la boca, el orificio genital y el
ano.
Quién al comerlos deshecha la parte enrulada que está dentro
de la concha, al final del caracol, creyendo que está
dejando el intestino, en realidad está dejando el hígado (hepatopáncreas),
que es la parte más sabrosa según algunos entendidos
gourmets. En realidad, el intestino termina en el ano que
-como dijimos- está en la cabeza.
Su carne es de color beige-verdosa o gris-verdosa y cuando
se lo toca produce abundante baba (como defensa).
Su peso cuando adulto puede oscilar entre los 5 y los 15
grs., en nuestro país el peso normal de ejemplares
silvestres es de 6 a 7 grs., por lo que los calibres
promedian las 160 unidades/Kg.
REPRODUCCIÓN:
Los caracoles silvestres viven entre 3 y 4 años, estando en
condiciones de reproducirse generalmente al año o año y
medio, cuando llegan a adultos y forman el peristoma.
Como dijimos, los caracoles son hermafroditas insuficientes,
por lo que requieren de otro ejemplar para reproducirse. La
cópula dura entre 10 y 12 horas. Durante el período de
actividad harán hasta 6 acoplamientos en 2 meses siendo
normal uno cada 21 días.
En la primer cría, los ejemplares jóvenes suelen tener
mayores posturas que en las temporadas sucesivas, por lo que
es conveniente usarlos como reproductores un sólo año (En la
región de Entre Ríos, de acuerdo al clima y condiciones que
tenemos llegan a tener 4 posturas al años).
Si bien el número de huevos dependerá de múltiples factores
(el estado sanitario del ejemplar, su edad, si estuvo bien
alimentado, si no sufrió un deterioro importante en la
hibernación anterior,etc.), el promedio es de 120 por
postura.
Cada huevo pesa 3 mg. y son esferas de 3 mm. de diámetro. La
duración de la incubación varía de 15 a 25 días y depende de
la temperatura y la humedad a la que se expongan los huevos.
No todos los huevos son fecundos, generalmente eclosionan
más del 85% dependiendo del estado del reproductor que los
puso. Al nacer los caracolitos pesarán aprox. 0,04 grs. cada
uno.
Existen diversos aspectos a tener en cuenta sobre los
"nidos" y el cuidado en la reproducción y gestación en un
criadero intensivo, que el helicicultor debe conocer
detalladamente.
ENFERMEDADES: Los caracoles son atacados por ácaros, nematodos, cestodos, hongos (micosos y pseudomonas), que influyen en general disminuyendo su apetito y en algunos casos produciendo la muerte. En general existen remedios y métodos para el tratamiento de las diferentes enfermedades, pero un buen sistema de higiene y de manejo facilitarán el control de las enfermedades.
Hay distintos métodos de crianza y cada criador deberá elegir el que mejor se adecúe según los elementos de que disponga.
Crianza a campo natural (extensiva)
Este sistema es el de menor inversión y mano de obra ya que copia a la naturaleza, aunque puede mejorarse complementándolo con riegos cuando la lluvia no se suficiente y con mejor comida que el simple pasto, mediante la siembra de plantas aptas para el caracol. Este sistema dará la producción en 1,5 años como en la naturaleza y es el que tendrá menor rendimiento por metro cuadrado. Además habrá que utilizar muchos más reproductores para compensar la cría que comerán los depredadores del caracol en el campo.
Sistema mixto
Consiste en hacer una etapa de cópula, puesta de huevos,
incubación y primera etapa del desarrollo de los bebés bajo
techo, durante los meses de frío, para ganar tiempo y
defenderlos en su etapa más crítica de depredadores y de
inclumencias climáticas, terminando el engorde a campo
abierto, o en una gran jaula de media sombra, cuando el
clima ya benigno lo permite. Este sistema permite obtener el
producto terminado en el año, pues los 8 meses de
crecimiento se logran generando bajo techo una primavera
artificial que luego se acopla con la primavera natural.
Este sistema es el más conveniente, pues la infraestructura
necesaria es mínima (un invernáculo cuyo tamaño depende de
la producción que desee). La pérdida entre los juveniles son
menores, pues el caracol está protegido de las inclemencias
y depredadores durante la época en que es más debil, por lo
que para producir la misma cantidad con el método extensivo
(a campo natural), se requieren menos reproductores. En lo
posible el alimento deberá ser de plantas vivas para
minimizar la mano de obra.
Sistema totalmente bajo cubierta (intensivo)
Consiste en criar los caracoles en ciclo completo en
invernáculos, desde la cópula hasta el engorde. Para ello se
usan mesas sobre las que se disponen bastidores de plano
vertical que servirán de refugio para los caracoles. La
puesta se hará en recipientes que se pondrán en las mesas y
que se retirarán a medida que están llenas de nidos. Los
nidos se incubarán aparte. Los beés se acondicionarán en
cajas de cría para pasarlos luego a mesas de engorde en base
a alimentos balanceados.
Este sistema requiere mucha inversión en infraestructura y
en mano de obra para limpiar las mesas, repartir el
alimento, revisar los nidos, trasladar los caracoles, etc.
Este método es casi ideal para pequeños volúmenes de
producción, pero cuando se intenta producir grandes
volúmenes resulta inconveniente por el costo del alimento y
de la mano de obra utilizada, por ejemplo para hacer 20.000
Kgr. de caracoles serán necesarios manipular 83.000
ponederos que deberán revisarce más de una vez hasta
comprobar finalmente que tienen huevos, ponerlos a incubar,
luego se pasarán los bebés a mesas de engorde de las que se
irá disminuyendo la densidad (conforme van creciendo)
pasando ejemplares a otras mesas, hasta llegar al caracol
terminado.
Este sistema tiene además como punto debil el peligro de
enfermedades, pues como se trabaja en cajas y mesas de
materiales plásticos que no digieren las heces de los
caracoles, la falta de higiene es un campo propicio para el
desarrollo de enfermedades.
En
cuanto al mercado, con la única excepción de Inglaterra,
todos los países de la Unión Europea son consumidores de
caracol en mayor o menor cantidad. A la cabeza se sitúa
Francia, que intenta desarrollar una industria de
transformación agroalimentaria y puede ser considerada la
capital mundial de la helicicultura.
La carencia del caracol en los países europeos, se
debe a los usos cada vez más abusivos de herbicidas,
pesticidas y productos fitosanitarios, que están esquilmando
Europa.
Aunque parezca una contradicción, ante la carencia de
empresas dedicadas al caracol, nuestro país parte como
competidor, así lo han reconocido las autoridades francesas.
En esta materia, el país vecino dispone de una tecnología
única y vanguardista, que no es comparable a ninguna de las
que existen en otros países. La causa es la idónea
climatología.
La cotización de los caracoles oscila según la
estación del año. En primavera y en otoño, los precios
alcanzan su valor más bajo (nunca inferior a los u$s2,68 /
Kg.), y puede llegar a los u$s8,05 en época alta.
España
Aunque hasta el momento no hay estadísticas de mercado
nacional, se sabe que España importa caracoles de países
como Argelia, Portugal o Bulgaria. Marruecos tiene vetada la
entrada de caracoles a España.
Argentina, sin embargo, puede exportar sin problemas a
España.
En España todos los caracoles son objeto de comercio y de
producción helicícola, excepto el caracol de Borgoña,
originario de países y climas alpino, y cuya reproducción es
problemática. Otras zonas de este país, como Cataluña,
comercializan y producen otras especies de caracol, cuyo
tamaño es mayor y que se exportan sin dificultades.
El caracol común es el que atrae la atención del consumidor,
y por siguiente el que tiene más producción. Su
comercialización en España se presenta en diversas formas y
lo habitual es la venta en vivo o en congelado.
El Mercado
La especie Helix Aspersa es la de mayor demanda mundial y
despierta singular interés en segmentos de mercado de
elevado poder adquisitivo, para la alta cocina. En Europa,
es significativo el cultivo y consumo de caracoles.
En Francia, principal mercado mundial, la demanda
supera las 50.000 toneladas anuales, lo que representa un
consumo de 1Kg/Hab/Año. La producción francesa resulta
insuficiente para satisfacer el mercado doméstico, debiendo
recurrir a la importación, principalmente desde el norte de
África.
Italia, con un consumo anual que promedia las 12.000
ton., abastece más del 50% de su demanda doméstica, con
producto importado.
España compra en el exterior 4.000 ton. de caracoles
por año, principalmente de los géneros Helix, Otala y
Achatínidos.
Yugoslavia y Turquía se destacan como productores y
exportadores. Comercializan carne de caracol congelada y
destinan los caparazones a la industria de alimentos
balanceados y otros productos, por su alto contenido de
calcio.
Panorama nacional
Argentina cuenta con ventajas ecológicas para la producción
de este antiquísimo alimento, sumado a su posibilidad de
producción en contraestación con el continente europeo.
En los últimos años, la helicicultura está recibiendo mayor
atención, en consonancia con el continuo aumento de la
demanda internacional y la disminución de la población
silvestre.
El criadero es la estructura imprescindible para el
desarrollo y crecimiento de esta actividad económica. Es de
fundamental importancia mejorar la eficiencia de las
condiciones reproductivas y de las exportaciones -mediante
la utilización de alimentos balanceados, técnicas
innovadoras y buenas prácticas de manejo- para no
discontinuar el flujo de oferta de esta delicatessen.
Obtener excelentes estándares de calidad y mayores volúmenes
de producción permitirían a esta prometedora industria
satisfacer el exigente mercado europeo.
Fuente: info@caracoles-helix.com.ar